Conservación en casa 8: «El cuidado de indumentaria y textiles en casa»

Conservación en casa

 
Museos de Tenerife
 

El cuidado de indumentaria y textiles en casa


Durante todo el año están presentes en nuestro calendario las romerías, bailes de magos y demás manifestaciones festejas populares. Sin embargo, en estos momentos no contamos con las condiciones ideales en las que poder realizar reuniones grupales ni compartir con el gentío los lugares públicos. Además, las recomendaciones y prescripciones legales que imperan por la situación creada con la pandemia del covid-19 obligan a todo lo contrario. Sin embargo, la imaginación y la capacidad creativa no han impedido que se siga disfrutando de estos eventos, pero de otra manera. Sin ir más lejos, algún ayuntamiento ya ha impulsado iniciativas como “La romería desde el balcón” para celebrar su tradicional celebración, con amplio seguimiento por parte de los entusiastas oriundos y no tan oriundos. Los balcones, terrazas y azoteas se han engalanado y los platos culinarios canarios, el vino y los productos típicos de toda clase y formato han triunfado en estos lugares.

Es momento de desempolvar y preparar el atuendo que vamos a utilizar para la ocasión y dedicarnos a la expansión, disfrute y goce de la cultura popular canaria. Como es lógico, no podía faltar la indumentaria popular que acompaña a estos festejos, ya sea tradicional o típica, como nuestro entrañable “Traje de Mago”. El uso de estos ropajes se ha convertido en Canarias en una tradición familiar ya arraigada ¡quién no tiene un traje de mago! Es más, para muchas familias se podría considerar prácticamente como un producto hereditario.

Por su parte, en el ámbito museístico, el interés hacia las colecciones de indumentaria y material textil ha tenido trascendencia dada la información histórica, estética y tecnológica que aportan sobre el contexto social, cultural y político. Afortunadamente, la necesidad de su conservación se ha visto estimulada con la proliferación de museos de arte textil, de la moda o del traje que han impulsado la investigación en esta materia. Esta actividad investigadora queda reflejada por la existencia de un sinfín de monográficos, manuales y congresos que muestran la preocupación por el cuidado y la evolución de las investigaciones sobre textiles, planteando propuestas para la mejora de su preservación a través de la aplicación de estrategias de conservación preventiva tanto en las exposiciones como en los almacenes.

La conservación de indumentaria exige el conocimiento sobre la materia textil y sus características, puesto que nos ayuda a entender los problemas que se pueden desencadenar y, de esta manera, buscar soluciones para prevenirlos, detenerlos y solucionarlos.

La materia textil, el tejido, está formada por el entrecruzamiento ordenado de los hilos por medio de la trama y la urdimbre. A su vez, estos hilos están conformados por fibras, que tendrán unas características u otras dependiendo de su composición. Estas fibras textiles se pueden clasificar, según su composición, en tres grandes grupos: naturales, artificiales y sintéticas. Las fibras naturales han sido utilizadas a lo largo de la historia y es a partir del primer tercio del siglo XX cuando se inicia el uso de las fibras artificiales, sintetizadas a partir de las fibras naturales y las sintéticas, elaboradas por síntesis química.

La composición de las fibras textiles que conforma un tejido tendrá una gran repercusión en su conservación, pero existen otros muchos factores tanto intrínsecos (como la tecnología de elaboración, aditivos, tintes, tratamientos y acabados) como extrínsecos que también influirán y que le podrán afectar de forma física, mecánica, química y biológica.

Las causas que dañan un tejido no suelen responder a la acción aislada de un factor, sino que normalmente se debe a la acción conjunta de varios de ellos que, al interrelacionarse, catalizan la acción de los demás. Por lo tanto, conocer cuáles son estos factores nos ayudará a detenerlos y/o bloquearlos.

La luz, ya sea natural o artificial, es uno de los factores que provoca un daño acumulativo e irreversible, y el deterioro producido estará en relación al tiempo de exposición del textil a este factor. Al provocar un daño gradual, posiblemente no nos percatemos de su existencia hasta que éste ya sea irreparable. Los efectos que provoca son la decoloración, ruptura de fibras, oxidación y debilitamiento.

La humedad y la temperatura inadecuadas son factores que suelen actuar de forma conjunta. Lo más perjudicial son los cambios bruscos, oscilaciones que provocan tensiones, hinchamiento, desecación, fragilidad, y pueden favorecer la aparición de hongos y bacterias.

la falta de ventilación unida a la posible afección por hongos y bacterias, que ven en la fibra textil un alimento apetitoso, provocan acidificación y pigmentación. Por su parte los insectos atacan las fibras, devorándolas y creando erosión y agujeros, pero también fagocitan los aprestos y acabados. El efecto es la pérdida de consistencia y debilitamiento de la estructura textil.

El polvo y la contaminación atmosférica, son factores que también afectan negativamente la conservación de los textiles agrisando las superficies y favoreciendo la absorción de humedad y las reacciones químicas.

La manipulación inadecuada es otro factor que produce efectos indeseables. Muchas donaciones han llegado al museo en condiciones delicadas debido al lógico desgaste a que se han visto sometidos por el paso del tiempo y el uso. Pero un gran porcentaje podría haber llegado en mejores condiciones si se hubieran aplicado soluciones acertadas en su almacenaje.

Es incuestionable el cuidado que se debe ofrecer a las colecciones textiles en un museo porque existen significativas diferencias entre el tipo de tratamiento que recibe un tejido destinado a su uso diario, un tejido de uso cotidiano, y otro que está destinado a su exposición o almacenaje. Evidentemente ambos poseen distintos tratamientos en el planteamiento de sus cuidados. Sin embargo, las indumentarias o tejidos que no han accedido al museo, especialmente aquellas piezas más significativas por su valor histórico, artístico, etc., podrían recibir un trato cuidadoso por parte de sus propietarios. Nos referimos a simples cambios que abarcan desde un uso limitado y cuidadoso, realizar limpiezas o lavados (sólo en caso necesario) con productos neutros o para ropa delicada, no retorcer las prendas durante el proceso de escurrido, y, sobre todo, poner especial cuidado en su almacenamiento. ¿Porqué? porque éste no solo aporta una protección frente al polvo, los insectos y otros factores, sino que permite respetar la forma original en que deben ser guardados y evita la formación de deformaciones, que son las causantes de tensiones y daños irreparables como la fractura de fibras y el debilitamiento de la estructura del ligamento.

Para facilitar la “Conservación en Casa” de indumentaria y piezas textiles, y de accesorios que vayan asociados a ella, en el siguiente enlace mostramos unas propuestas de cuidados a través del almacenaje del “traje típico de La Orotava”.

Ruth Rufino García
Técnico Superior del Área de Conservación-Restauración. Museos de Tenerife